
viernes, 8 de febrero de 2008
El acuario ficticio mas grande del Mundo

viernes, 4 de enero de 2008
Nueva Iluminacion para atracciones de Roma
ROMA, 31 (ANSA) - A partir del 2008, los turistas que visiten Roma y también los romanos que viven en ella verán a la ciudad con una nueva iluminación, la que la compañía de electricidad de la capital italiana, ACEA, ha predispuesto para todos los monumentos, incluidos el Coliseo, el Panteón y la Basílica de San Pedro, y las calles y plazas más importantes. La Plaza de San Pedro, por ejemplo, centro del Cristianismo, estará iluminada por 18 linternas de un modelo copiado de las antiguas que a partir de 1855 servían para las primeras luces de gas de la capital italiana. Cada linterna pesa 350 kilos y está sostenida a seis metros de altura por cadenas de hierro colado y contiene lámparas de vapor de sodio que no solo iluminarán alto toda las columnas de Bernini sino que permitirán a la compañía y al Estado Pontificio un ahorro anual de seis mil kilovatios-hora, el equivalente del gasto de dos familias de cuatro personas cada una. La iluminación general se completará con una serie de lámparas del tipo llamado "light emission diode" (LED) que da una luz blanca, uniforme y resistente a los cambios climáticos y que se instalarán en la balaustrada de la columnata que mide en ambos brazos 1.150 metros, resaltando la belleza de las 140 estatuas de santos y profetas que la adornan. A lo largo del año se completará la iluminación con proyectores enfocados al tímpano y la bóveda del monumento y al obelisco egipcio y las dos fuentes que se hallan en el centro de la plaza. El sistema empleado en San Pedro se extenderá luego al Coliseo, el Castillo de San Angel (ex mausoleo del emperador Adriano), el Panteón, el museo de Villa Borghese y la terraza del Pincio que da sobre la Plaza del Pueblo y progresivamente al resto de los más importantes sitios de Roma. ACZ
lunes, 26 de noviembre de 2007
La contaminación lumínica
Un ineficiente y mal diseñado alumbrado exterior, la utilización de proyectores y cañones láser, la inexistente regulación del horario de apagado de iluminaciones publicitarias, monumentales u ornamentales, etc., generan este problema cada vez más extendido.
La contaminación lumínica tiene como manifestación más evidente el aumento del brillo del cielo nocturno, por reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y en las partículas del aire, de forma que se altera su calidad y condiciones naturales hasta el punto de hacer desaparecer estrellas y demás objetos celestes.
Es indudable que el alumbrado exterior es un logro que hace posible desarrollar múltiples actividades en la noche, pero es imprescindible iluminar de forma adecuada, evitando la emisión de luz directa a la atmósfera y empleando la cantidad de luz estrictamente necesaria allí donde necesitamos ver. Toda luz enviada lateralmente, hacia arriba o hacia los espacios en donde no es necesaria no proporciona seguridad ni visibilidad y es un despilfarro de energía y dinero.

Ciudad de México de noche, con el cielo iluminado
por la contaminación lumínica
Sobre este grave problema, hasta el momento, existe escasa conciencia social, pese a que genera numerosas y perjudiciales consecuencias como son el aumento del gasto energético y económico, la intrusión lumínica, la inseguridad vial, el dificultar el tráfico aéreo y marítimo, el daño a los ecosistemas nocturnos y la degradación del cielo nocturno, patrimonio natural y cultural, con la consiguiente pérdida de percepción del Universo y los problemas causados a los observatorios astronómicos.
Estos perjuicios no se limitan al entorno del lugar donde se produce la contaminación -poblaciones, polígonos industriales, áreas comerciales, carreteras, etc.-, sino que la luz se difunde por la atmósfera y su efecto se deja sentir hasta centenares de kilómetros desde su origen.
Desde comienzos de los años 1980 existen diferentes movimientos organizados de gente preocupada por este problema y que promueven campañas de prevención de la contaminación lumínica. Es posible aplicar medidas que, manteniendo un correcto nivel de iluminación, llevarían a prevenir el problema de la contaminación lumínica como las siguientes:
a) Impedir que la luz se emita por encima de la horizontal y dirigirla sólo allí donde es necesaria. Emplear de forma generalizada luminarias apantalladas cuyo flujo luminoso se dirija únicamente hacia abajo.
b) Usar lámparas de espectro poco contaminante y gran eficiencia energética, preferentemente de vapor de sodio a baja presión (VSBP) o de vapor de sodio a alta presión (VSAP), con una potencia adecuada al uso.
c) Iluminar exclusivamente aquellas áreas que lo necesiten, de arriba hacia abajo y sin dejar que la luz escape fuera de estas zonas
d) Ajustar los niveles de iluminación en el suelo a los recomendados por organismos como el Instituto Astrofísico de Canarias 1 o la Comisión Internacional de Iluminación 2 .
e) Regular el apagado de iluminaciones ornamentales, monumentales y publicitarias.
f) Prohibir los cañones de luz o láser y cualquier proyector que envíe la luz hacia el cielo.
g) Reducir el consumo en horas de menor actividad, mediante el empleo de reductores de flujo en la red pública o el apagado selectivo de luminarias. Apagar totalmente las luminarias que no sean necesarias.
El 20 de abril de 2007 se promulgó la Declaración de la Palma3 por el derecho a observar las estrellas con el apoyo de la UNESCO.